Letrear
jul
22
Uno puede pasar una tarde escribiendo y tener dos o tres buenas páginas, pero también puede suceder lo contrario, que en el mismo tiempo apenas se alcance a garrapatear un puñado de frases inteligibles, y a veces ni siquiera eso.
El cuerpo tiene sus propias maneras de pedir lo que necesita, y las palabras... son a veces parte de mi cuerpo. Deja que las letras corran y decidan en donde esconderse, en donde mostrarse, unas más tímidas que otras, unas flemáticas y otras sanguíneas, tal vez alguna colérica pero cada una con su propia personalidad. No es que suenen, no es que se vean con los colores de lo que pasa por el yunque y el estribo sino que de verdad viven, casi siempre se esconden... como esos duendecitos de jardín que procuran la inmovilidad cuando se les está viendo.
Hay que tender trampas y valerse de mucha paciencia para atrapar alguna presa carnosa, aunque como todo... los mejores especímenes han sido sobre-explotados y es ya raro encontrar un buen animal para saciar el hambre... Eso explicaría la desnutrición...
Y la sed...
La respuesta inanimada de lo que no alimenta pero deja el mal sabor de lo que no sirve.
El caño o la letrina mental podrían estar de fiesta.
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